Agencia Excélsior|Ciudad de México
Con 17 años de trayectoria en cine, teatro y televisión, María Antonieta Hidalgo se ha consolidado como una actriz versátil y de gran fuerza interpretativa. Nacida en Caracas y radicada en México desde hace siete años, su carrera ha cruzado fronteras y escenarios, con reconocimientos internacionales que avalan su talento.
En entrevista para Excélsior, la actriz comparte cómo construye personajes complejos, su experiencia como migrante y sus sueños de protagonizar nuevas historias.
Eva Luna y el desafío de humanizar un personaje complejo
El estreno de El Mochaorejas en ViX la coloca nuevamente en el ojo público. Hidalgo interpreta a Eva Luna, un personaje que, lejos de ser un simple acompañante, se convierte en pieza clave en la vida del criminal Daniel Arismendi.
“No quería ser una mujer adorno o trofeo. Trabajé con Damián Alcázar y con el director Mauricio Cruz Fortunato para humanizarla. Eva Luna es leal, nunca traiciona, y esa complicidad con Arismendi fue la clave para darle profundidad. Me interesaba mostrar que detrás de una relación marcada por la violencia había también un vínculo humano, de confianza y de apoyo mutuo. Eso me permitió darle matices y evitar que el público la viera como una caricatura de villana. Es un personaje que ama, que se entrega, que cree en alguien, aunque ese alguien esté en un mundo oscuro”.
Historias violentas y el compromiso de mostrar lo humano
La actriz reconoce que interpretar personajes inspirados en hechos reales implica una gran responsabilidad. Tanto en Aún es de noche en Caracas como en El Mochaorejas, su reto ha sido mostrar la dimensión humana detrás de la violencia.
“La migración me enseñó resiliencia. Empecé de cero dos veces, y esa experiencia me dio madurez para contar historias que trasciendan. Quiero que el público empatice con estos personajes, que los crea y los sienta cercanos. No se trata de justificar, sino de comprender. Cuando interpreté a Belkis en Aún es de noche en Caracas, me enfrenté a una mujer que vive en un contexto de miedo y desesperanza, y mi trabajo fue darle voz a esa angustia. Con Eva Luna, el reto fue distinto: mostrar la lealtad y la complicidad en medio de un entorno criminal. En ambos casos, mi compromiso es que el espectador vea más allá de los titulares y entienda que detrás de cada historia hay seres humanos con emociones, contradicciones y heridas”
Hidalgo subraya que su carrera ha estado marcada por la resistencia y la disciplina.
“Los ‘no’ me han hecho fuerte. Ser actriz es mucho más que estar en el set: hay que hablar con la prensa, cubrir redes sociales, asistir a eventos. Pero tengo la certeza de que nací para esto y nunca he pensado en desistir. Salir de Venezuela fue doloroso, porque no fue una decisión voluntaria. Tuve que dejar mi país, mi familia, mis raíces, y empezar de cero en España y luego en México. Eso te obliga a reinventarte, a tocar puertas, a demostrar tu talento una y otra vez. No tuve la plataforma de las telenovelas que hicieron famosos a muchos actores venezolanos; mi camino fue distinto, más silencioso, más de resistencia. Pero esa resistencia me dio carácter y me enseñó a valorar cada oportunidad. Hoy me siento ciudadana del mundo, capaz de adaptarme y aprender de cada cultura”.
El deseo de protagonizar y el sueño de Hollywood
Tras haber protagonizado en cine, Hidalgo busca repetir esa experiencia con la madurez que hoy la acompaña.
“Quiero liderar un proyecto, sumergirme en horas de investigación y creación. Me gustaría protagonizar una historia de México o de una migrante que refleje el camino de una mujer. Ya tuve la experiencia de protagonizar en cine, pero ahora quiero hacerlo con la madurez que me da el tiempo y la vida. Para mí, protagonizar no es un tema de ego, sino de responsabilidad: significa cargar con el peso de una historia y darle vida de principio a fin. Eso me emociona y me motiva”
Sobre Hollywood, asegura que es un objetivo claro:
“Es un sueño muy presente en mi vida. Me preparo con el inglés y con castings allá. Siento que es pertinente seguir contando historias latinoamericanas en ese mercado. Hollywood es una vitrina enorme, pero también es un espacio donde podemos mostrar nuestra identidad. Tengo mucho en mi alma y corazón que quiero expresar a través del cine y la televisión. Mis anhelos más profundos y mi energía van hacia allá, porque creo que las historias de mujeres latinoamericanas merecen ser escuchadas en todo el mundo”.
El teatro, su raíz y su motor creativo
Aunque su carrera se ha expandido al cine y la televisión, el teatro sigue siendo su gran pasión. Con la compañía Los Tristes Tigres, dirigida por Adrián Vázquez, ha presentado montajes como Dos para el camino, El insólito caso del señor Morton y el unipersonal Tonta, donde interpreta siete personajes en escena.
“El teatro me da adrenalina, alegría y sentido. Soy adicta al teatro y no lo quiero abandonar. Con Tonta he tenido la oportunidad de explorar mi capacidad actoral al máximo, porque soy yo sola en escena durante más de una hora, interpretando varios personajes. Es un reto físico y emocional, pero también una experiencia liberadora. El teatro me recuerda por qué empecé en esta carrera: por la cercanía con el público, por la posibilidad de sentir su energía a pocos metros. Esa conexión es única y no la cambio por nada”.
Reconocimientos internacionales y una carrera en expansión
Su trabajo ha sido reconocido en festivales de cine en Rusia, India, Estados Unidos, Japón y Latinoamérica, donde recibió premios a Mejor Actriz por su papel en Dos otoños en París. En cine, ha participado en producciones como Aún es de noche en Caracas, presentada en la Biennale de Venecia; Corazonada, dirigida por José Manuel Craviotto; y The Exorcism of God, coproducción México–Estados Unidos.
En televisión, su papel como Ofelia Ramírez en Dinastía Casillas, spin-off de El Señor de los Cielos para Telemundo, le dio gran visibilidad, además de su participación en Acapulco de Apple TV+, producida por Eugenio Derbez.
Cada proyecto ha sido un peldaño en una carrera que se construye con paciencia y constancia, y que hoy la coloca en un momento de madurez artística.
Un mensaje de persistencia para la audiencia
Para cerrar, Hidalgo deja una reflexión sobre la persistencia en el arte y en la vida:
“Nos han enseñado que hay que hacerse viral, pero la verdad es que las cosas toman tiempo de preparación y trabajo. Invito a la audiencia a tener disciplina y convicción, a no dejar que nadie les diga que no. La carrera artística es de resistencia, de tocar puertas, de insistir. No se trata de la fama inmediata, sino de construir un camino sólido. Yo estoy agradecida con cada ‘no’, porque me han hecho más fuerte y me han preparado para los ‘sí’. Ese es el mensaje que quiero dejar: persistan, crean en ustedes mismos y trabajen con pasión”.

